La polémica Ley de Riego que se ha extendido a lo largo y ancho del país, es la respuesta a años de sequías y de adversidades climáticas que está enfrentando el sector agropecuario. Así lo aseguró la Profesora del Instituto de Ecología de la Facultad de Ciencias de la Udelar, Gabriela Eguren. Afirmó que hay una nueva realidad que se necesita acompañar.
Muchos productores aún se resisten a aceptar las condiciones de la denominada Ley de Riego, que otorga condiciones, facilidades y derechos especiales a determinados sectores y empresas privadas.
En este sentido, Eguren sostuvo que “a nivel nacional está claro que el riego es una necesidad, como una adaptación a las condiciones climáticas, y en particular a la variabilidad climática” que nos expone a “años de sequías, de muy escasa precipitación y alta evapotranspiración”, condición que este año “está enfrentando el sector agropecuario”
En diálogo con Radio Carve agregó que “a nivel mundial el desarrollo de tecnologías de riego ha avanzado muchísimo” y que existen “suficientes estudios y análisis en los cuales la incorporación del riego se refleja en mejores rendimientos, y no sólo en términos de cantidad, de aumentar la productividad, sino también en términos de calidad”. La Licenciada en Ciencias Biológicas y Doctora en Ciencias Ambientales, Eguren opinó que en el caso de Uruguay, es “bastante incipiente” la incorporación del riego en el sector agropecuario, aunque “hay algunos sectores en los cuales se ha incluido en mayor medida, y otros que mejorarían bastante sus rendimientos” o podrían ampliar su superficie con el riego.
El arroz es un caso especial, porque “es impensable sin la incorporación de sistemas de riego”, ya sean “por inundación o por riego a demanda”, manifestó.
Explicó que, desde el punto de vista ambiental, como toda actividad humana, el riego “genera una modificación en el ambiente, de diferentes formas” pero subrayó que, “con buenas prácticas de manejo”, es posible “lograr un equilibrio” entre producciones con altos rendimientos y preservación de recursos hídricos, “tanto en calidad como en cantidad”.