La ética (un aspecto muy subjetivo del comportamiento humano), parece destinada a ubicarse en el primer lugar de las crispaciones políticas e instalarse durante el año que comienza en el centro de la atención de los uruguayos. No por ello 2017 deberá ser despedido con reproches, ya que lo que viene está dominado por la más segura de las sensaciones: la incertidumbre.
Saber lo que va a suceder ha sido desde siempre la aspiración de la especie humana.
El final de cada año y la llegada de uno nuevo despierta en todos la natural incertidumbre y un juego de acertijos.
Cuando despedimos el 2016 hubo 43 hechos que la humanidad desconocía y que se fueron descubriendo a razón de casi uno por semana. Mientras las perspectivas internacionales son de un mundo conflictivo, en nuestro país la ética ha logrado ubicarse en los primeros planos de la discusión política y social, y todo está dado para que cruces, reproches y acusaciones sigan caracterizando las actitudes y conductas de políticos, personas e instituciones.
A medida que nos estemos acercando a la carrera pre-electoral, estas conductas irán cobrando más calor y no es difícil aventurar que vivamos episodios de profunda conmoción. No por ello, deberemos castigar al 2017, ni recibir el 2018, sin una cuota de esperanza confiando en que después de todo el amor seguirá siendo un componente fundamental en todas las relaciones. ¡Felicidades!