Muchas gracias señor Presidente:
Dicen que las reflexiones
más fructíferas, son aquellas que se realizan en la intimidad primero, para
luego extraer conclusiones que sí se hacen públicas.
Por lo tanto, no voy a caer
en el error muy repetido de decir que voy a reflexionar en voz alta, porque no
es mi intención hacerlo.
Creo que lo más práctico y
efectivo es referirme a las conclusiones a las que arribé, tras analizar los
comentarios acusaciones hacia un planteo realizado por mí, que hiciera en la
última sesión ordinaria un señor edil del Frente Amplio.
Oportunamente había
planteado mi profunda preocupación, por la grosera, inoportuna e injusta
decisión del Directorio de OSE, de incluir a las instituciones deportivas y
afines en la tarifa comercial del agua.
Hice afirmaciones, que hoy
sostengo en toda su magnitud, porque es lo que pienso y lo digo, sin que nadie
me mande a decirlo.
Afirmo una vez más que es
una barbaridad lo que acaba de hacer OSE, un atropello hacia instituciones que
con enorme esfuerzo y muchas contrariedades están trabajando, ya sea en la
órbita deportiva como social.
Lo digo y lo reafirmo porque
no se puede considerar comercio a lo que no es y hacerlo significa un
sinsentido espantoso.
Reitero y reafirmo con todas
las letras, que actitudes y resoluciones como ésta, de parte de un organismo
del Estado, hacen que surja espontáneamente la pregunta si verdaderamente se
está trabajando a favor de la gente.
No quiero insistir en lo que
ya dije en mi intervención original, pero sí sostener que es mi visión clara y
terminante de un hecho real y concreto referido a esta decisión arbitraria de
la OSE, porque a eso me referí.
Ahora bien, mi conclusión es
ambigua, porque no me explico a título de qué, el señor edil del Frente Amplio,
salió con una lista de convenios rubricados por el Estado con diversas
instituciones y la ambigüedad surge porque ese no era el tema de mi
planteamiento.
Me referí a una decisión de
la OSE y no a los convenios, que tampoco son inventos de este gobierno, sino
que siempre se han hecho.
Me referí a un atropello de
OSE en perjuicio de instituciones que trabajan gratuitamente para la comunidad,
y no a los convenios que no todas las instituciones pueden acceder, porque se
hace necesaria una contrapartida que, en la mayoría de los casos, está fuera de
su alcance.
Son numerosas las
instituciones que viven el día a día y muchas veces no les alcanza para cubrir
los gastos básicos de su funcionamiento y esa es la realidad, que nadie puede
negar.
Esas son las instituciones
afectadas por la agraviante e injusta decisión de la OSE que, ¡Oh casualidad!,
también ofrece convenios para pagar cuando, por su directa responsabilidad, se
facturan cifras astronómicas y desmedidas.
Con todo respeto quiero
decirle al señor edil del Frente Amplio, que no hablé nunca de los convenios,
que hablé y lo seguiré haciendo sobre las arbitrariedades que se cometen y que
terminan siempre perjudicando a los que menos tienen.
Concluyo afirmando que mi proceder es en
legítima defensa de mi pueblo, al que me debo y no me siento mandadero, a
diferencia de quienes siempre le están haciendo los mandados a quienes ostentan
el poder.
Finalizo con la frase “quien
tenga oídos para oír, que oiga”.