Cuando todo estaba dado para que Estados Unidos asfixiara económicamente a Venezuela, los daños del huracán en Texas habrían cambiado la ecuación petrolera. El Presidente de Venezuela convocó a los clientes del petróleo en Estados Unidos y sostiene que tiene dónde vender los 800.000 barriles diarios que Estados Unidos le compra.
La compleja interrelación de fuerzas relacionadas con el negocio del petróleo, parece tener un nuevo capítulo en la semana que se inicia.
Maduro anunció el lanzamiento del programa denominado "Blindaje soberanía patria", para contrarrestar las medidas de Estados Unidos que prometen asfixiar al país.
En efecto, de los dos millones de barriles diarios que produce Venezuela, 800.000 se colocan en Estados Unidos, siendo éste el único país que le paga en efectivo, ya que el resto ya ha sido negociado en años anteriores.
Estados Unidos quiere a su vez congelar el efectivo para que no llegue a Venezuela. Se trata de 1.200 millones de dólares mensuales que permiten a Venezuela hoy por hoy hacer frente a su presupuesto.
Maduro ha convocado a todas las empresas estadounidenses a las que les vende petróleo, para encontrar una salida. De lo contrario deberá colocar el producto en otras partes del mundo, donde asegura que "Venezuela puede hacerlo".
El negocio del petróleo (que explica el verdadero fondo de la controversial situación que ha puesto al país bolivariano en el centro de la atención mundial), tiene características difíciles de entender pero basadas en cien años de negocios que nadie quiere perder de un día para el otro.
En los años dorados, Venezuela recibió 50.000 millones de dólares de China y otro tanto de Rusia, a cambio de suministros a futuro, por lo que los actuales envíos a esos países son una forma de pago de un dinero ya gastado.