Las chiquilinas de la sub 17 vienen de hacer un gran Sudamericano en San Juan, donde consiguieron el bronce y ahora les toca el desafío por el cual se han preparado hace más de dos años, desde el anterior Sudamericano en Venezuela 2016 y será el Campeonato Mundial femenino a jugarse entre el martes 13 de noviembre hasta el sábado 1º de diciembre.
Es la edición número 6 y el equipo que defenderá el título es Corea del Norte.
El plantel de 32 preseleccionadas celestes que dirige Ariel Longo tiene a cuatro de las jugadoras que estuvieron en 2016: Inailén Rodríguez, Daniela Olivera, Cecilia Gómez, Deyna Morales. Además, a siete de las que estuvieron en el Sudamericano sub 20 de enero (dando una considerable ventaja de edad): Sofía Ramondegui, Micaela Domínguez, Esperanza Pizarro, Antonella Ferradans, Daniela Olivera, Karol Bermúdez y Ángela Gómez. Son futbolistas que vienen con la mente en la Copa del Mundo que serán anfitrionas, que tendrán a su familia alentándolas nada menos que en un Mundial.
Pese a tener tan solo 17 ó 16 años, incluso en algunos casos menos, se tienen confianza para aguantar la presión de jugar de locales, representar a Uruguay e intentar potenciar el fútbol femenino en el país.
Todas tienen la cabeza en el primer paso: ganar un partido. “Con eso ya hacemos historia”, repiten. La Celeste nunca ganó un juego en un Mundial femenino (sólo jugó tres partidos sub 17 en 2012). El plantel está unido, tendrá 11 desafectadas a fin de mes, pero se ilusiona con una meta difícil, pero alcanzable.