Sentirse derrotados antes de ser derrotados. Tal parece la sensación con la que se está abordando la delincuencia anárquica. El relato periodístico parece copiado de un informativo a otro, siempre con la misma descripción centrada en la habilidad del delincuente y el asombro impotente de la víctima. Tenemos la sensación de que poniendo una cámara frente a una débil mujer que acaba de ser asaltada podremos sensibilizar a los poderes públicos. La respuesta es la nada, y el silencio que parece conspirativo con los autores de los hechos que seguramente observan la escena orgullosos de ser tratados como estrellas.
Todos los días lo mismo, sin excepción, sin feriados. Una actitud de brazos caídos repetida en cada medio de prensa.
Y cuando uno de los poderes (el legislativo) convoca a la figura principal de la justicia el testimonio es todavía más decepcionante.
La Fiscal de Corte Mónica Ferrero aseguró ante la Comisión de Legislación de la Cámara de Senadores conceptos como estos:
“Si vamos a poner un código donde tenemos plazos cortos para investigar a los grandes narcos o al crimen organizado, hay que tener cuidado porque me están llevando a la impunidad. “
…Si se establece un plazo de seis meses con una prórroga de otros seis para investigar una red de trata, una red de corrupción o un caso de crimen organizado, es como asumir que no se va a poder investigar”.
… “Hoy las bandejas de los fiscales explotan de casos”
… “Hay fiscalías con un solo adscripto, tres fiscales suplentes para todo el país, sedes casi inexistentes y bandejas que acumulan entre 1.000 y 1.500 carpetas por fiscal.”
…¿dónde están las normas para el crimen organizado? Mencionen alguna que diga cómo van a proteger a los fiscales “….
…en el interior es facilísimo agarrar a un fiscal: cuando va a la panadería, para acá o para allá, es cortito”.
…No podemos enfrentar todo esto con la situación actual”, resumió.
Lo anterior no es un simple relato de un particular sino la confesión de derrota de la máxima figura de la fiscalía nacional que en carne propia, además sufrió un atentado contra su vida y debe saber de lo que habla.
Frente a esto cada día aumenta el elogio a la audacia de los delincuentes, el asombro por la baja edad de éstos y el testimonio de las victimas lleno de miedo cosa de estimular a los que aún no salieron al delito.
Y frente a la proliferación de malvivientes se antepone la actitud pasiva, temerosa y hasta sorprendente donde el propio presidente se asombra porque la mitad de sus votantes están de acuerdo con las prácticas de Bukele.