Los asistentes de inteligencia artificial, herramientas que cada vez más personas utilizan para mantenerse informadas, aún están lejos de alcanzar la precisión periodística que prometen. Una nueva investigación internacional encabezada por la Unión Europea de Radiodifusión (UER) y la BBC reveló que los principales modelos de IA tergiversan o inventan información en casi la mitad de sus respuestas relacionadas con noticias recientes
El estudio analizó 3.000 respuestas generadas por los asistentes ChatGPT, Copilot, Gemini y Perplexity en 14 idiomas. Los resultados muestran que el 45% de las respuestas presentaban errores importantes y que el 81% tenía algún tipo de problema de precisión, contexto o atribución.
Los expertos advierten que estos fallos podrían poner en riesgo la confianza de los usuarios que utilizan estas plataformas para informarse sobre temas de actualidad.
Las compañías detrás de estos sistemas, como OpenAI, Microsoft y Google, han reconocido en diversas ocasiones que el fenómeno conocido como “alucinaciones” —cuando la IA genera información falsa o no verificada— sigue siendo un desafío técnico y ético por resolver.
El trabajo, en el que participaron 22 medios de comunicación públicos de 18 países, evaluó cómo los principales asistentes de IA responden a preguntas sobre noticias recientes. El objetivo fue medir no solo la exactitud de los datos ofrecidos, sino también la capacidad de diferenciar entre hechos y opiniones, así como la fiabilidad de las fuentes citadas.
Hace ya tiempo que sucumbimos a la fascinación de la publicidad que nos cuenta maravillas de las novedades provistas por los fabricantes de novelerías, y sin embargo volvemos a creer en ellas.
Las llamadas “redes” combinan errores con mentiras y los portales se llenan de títulos llamativos que nada tienen que ver con el contenido que difunden más abajo.
Es el bolazo por el bolazo mismo, gracioso si no tuviera el tragicómico resultado de que miles lo creen.
Así, afirman haber visto imágenes de seres extraños moviéndose en la superficie de la Luna, descubrimientos de maravilla, y manipulaciones de la realidad con claros fines político-electorales.
Solo nosotros mismos podemos defendernos del bombardeo de disparates donde nadie parece dispuesto a exigir respeto, ya que los responsables de las plataformas no solamente no hacen nada sino que abiertamente reconocen de manera pública el daño que están provocando.
¿Entonces…?