La decisión de un Juez se sobrepuso al resultado de años de investigación y a la opinión de la Cátedra de Medicina. Alejandro Recarey, un magistrado prácticamente desconocido, suspendió la vacunación contra el Covid en niños de motus propio, ya que la acción de amparo que llegó a sus manos, ni siquiera pedía esta instancia.
Un estado de generalizada indignación siguió a la medida del representante de la justicia que dictó un fallo imposible de entender y plagado de inexactitudes e ilegalidad. De cualquier manera el gobierno (aunque apelará la decisión y se está seguro de que será revocado), decidió acatar el fallo para no contravenir innecesariamente el mismo. En un plazo de menos de un mes se habrá llegado -confían- al pronunciamiento del Tribunal de Apelaciones que deberá expedirse en medio de pronunciamientos de todos los partidos de la coalición, la oposición, la Academia de Medicina y otras organizaciones que se han visto tan sorprendidas como el resto del país.
Desde España donde veranea en la región de La Mancha, uno de los promotores del movimiento "Antivacuna", Gustavo Salle, insultó al gobierno con calificativos como "genocidas, manipuladores, mentirosos y desalmados", incluyendo en su crítica a la prensa mercenaria que por unas pocas moneditas se sumó a esta basura, mientras abría su billetera y lanzaba al aire unos billetes de veinte dólares para graficar la actitud de "los esbirros canallas que los acompañan y que no pudieron evitar que pusiéramos de rodillas aunque sea por unos minutos, a la élite hegemónica internacional".
El secretario de la Presidencia Alvaro Delgado en una conferencia de prensa inmediata al conocimiento del fallo, lo calificó de disparate, mientras que desde el Frente Amplio se calificó de peligroso e insólito antecedente la medida que aseguran no demorará en revertirse.