Para los nacionalistas, la estancia “El Cordobés”, que perteneció a Aparicio Saravia, no es un lugar más. Por eso, enfrentaron una tarea pendiente: la restauración de este sitio histórico en Cerro Largo que data del siglo XIX. Las obras tuvieron un punto de inicio complejo por el deterioro en la estructura y los objetos dentro debido a la voladura del techo por una fuerte tormenta. La reinauguración del museo será el 16 del corriente, para la cual hay blancos que quieren acampar allí desde el sábado mientras otros llegarán el día mismo en una marcha a caballo.
La estancia “El Cordobés” la compró el padre de Saravia, Francisco Saravia, en 1872. Tan solo ocho años después, se mudó el caudillo nacionalista. Después de su muerte y la de su esposa Cándida Díaz, allí quedaron sus pertenencias, como la vestimenta —que ahora se restaura—, los muebles y documentos históricos. Recién en 1978 se convirtió en un museo que depende de la Intendencia de Cerro Largo. Pero con los años se acumularon daños. Ante esa situación —contó una de las personas que está con la restauración, la historiadora y ex subsecretaria de Educación, Ana Ribeiro—, el directorio se propuso este proyecto de recuperación “por voluntad, sobre todo, de Álvaro Delgado”.
Otras dos personas que se encargan de la restauración son Antonio Arrospide y Lorenzo Gianola.
La restauración implicó, en primera instancia, el desafío de recaudar dinero porque sabían que las obras iban a ser costosas. Al principio se pensó en focalizar en la mejora del techo pero rápidamente evolucionó hacia un proyecto más grande. Finalmente, la inversión rondó los US$ 250.000. Aunque es una cifra estimativa —advierte el integrante de la comisión de restauración de “El Cordobés”, Javier Álvarez— porque se presentará una rendición de cuentas “muy prolija” (Ver aparte).
Ahora están en los últimos aprontes para la reinauguración de la estancia en general, así como del museo. Un poco contando los minutos para llegar a tiempo. Más allá de las obras edilicias —como recuperación de muros, techo y pintura—, hubo restauración de los objetos, como de ropa apolillada y cuadros deteriorados.