La cumbre de Presidentes del Mercosur que se realizó para discutir el actual relacionamiento y transferir la presidencia a la Argentina, terminó sin documento final y un cruce de opiniones bastante más amigable que en ocasiones anteriores.
El Presidente Lacalle se manifestó optimista sobre el futuro del bloque, al que pidió modernizar para competir en igualdad de condiciones en el ámbito internacional y sostuvo que nuestro país está lejos de una visión rupturista.
Por su parte Alberto Fernández que almorzó en Montevideo y volvió luego a Buenos Aires, dijo antes de hacerse cargo de la presidencia pro témpore, que la solución no es que cada uno haga la propia, sino que las leyes están para ser cumplidas y el Mercosur tiene una norma legal a respetar. A propósito del momento futbolístico, lo comparó con un futbolista que comete penal, tocando la pelota con la mano y luego pretender que no se le cobre la falta porque "en mi país jugamos al fútbol de otra manera".
Fernández mostró preocupación por el emprendimiento de Uruguay de un camino que parece unilateral, y terminó asegurando que cuando las reglas se incumplen, alguien está rompiéndolas.