El Ministro del Interior pareció dispuesto a un juego de palabras, al indicar en la interpelación que se le realizó ayer, que se despedía y haría un anuncio que no había querido realizar antes. Todos supusieron en la Cámara que se refería a su supuesta renuncia pero luego lo atribuyó a Pedro Bordaberry, quien había anunciado su retiro de la política a fines del año pasado.
Allí comenzó un intercambio de acusaciones de las que especialmente participaron Bordaberry y Bonomi, y que terminó cuando los Senadores blancos, colorados y del Partido de la Gente, votaron una moción de censura al Ministro que obliga a la Cámara a convocar automáticamente a una nueva sesión, donde el único punto del Orden del Día estará constituido por la censura a Bonomi.
La reunión será el martes próximo donde volverán a reiterarse acusaciones, amagues y entredichos, donde se responsabiliza al Ministro de todos los problemas derivados de la inseguridad, así como de su incapacidad para encontrar medidas para impedirla.
El documento firmado por los legisladores de la oposición, atribuye la solicitud de la censura a las "fracasadas políticas de seguridad pública y del ministro del Interior" y considera que las respuestas de Bonomi "fueron insatisfactorias, graves y negadoras de la penosa realidad de inseguridad que se vive".
De paso le atribuyeron al Presidente Vázquez, la responsabilidad de no haber cambiado el rumbo de las políticas de seguridad, tras las reuniones que se llevaron a cabo en la Torre Ejecutiva, lo que no sólo hizo fracasar la gestión, sino que creó un clima de impunidad que alienta al delito y a la violencia.
El Frente Amplio por su parte, destacó la dotación presupuestal (la mayor en décadas) que redunda en el incremento de efectivos bien remunerados y adecuado apoyo tecnológico, respaldando así en un todo al secretario de Estado.